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martes, 22 de julio de 2014
lunes, 25 de marzo de 2013
Niño Palestino ruega a soldados israelies que no se lleven a su padre por haber robado agua
Esta escena ilustra fielmente lo que el régimen Sionista es y deja de manifiesto sus verdaderas intenciones para con el pueblo Palestino.
viernes, 6 de mayo de 2011
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miércoles, 29 de diciembre de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
“Engañé a EE.UU. para destruir los Acuerdos de Oslo”
Jonathan Cook
Global Research
Benjamin Netanyahu, el Primer Ministro israelí, debe de estar rezando para que nunca se muestre cierto video en YouTube con subtítulos en inglés. Hasta la fecha la cinta, de 10 minutos de duración, sólo se ha transmitido en hebreo en el Canal 10 de Israel.
Su contenido, sin embargo, amenaza con poner en un grave aaprieto no sólo al señor Netanyahu sino también al Gobierno de EE.UU. de Barack Obama.
La cinta se grabó, aparentemente sin que el señor Netanyahu lo supiera, hace nueve años, cuando el Gobierno de Ariel Sharon había comenzado a volver a invadir las principales ciudades de Cisjordania para aplastar la resistencia palestina en las primeras etapas de la segunda Intifada.
En aquel entonces el señor Netanyahu se había tomado un breve descanso de la política, pero pronto se unió al Gobierno de Sharon como Ministro de Finanzas.
En su visita a una casa en el asentamiento de Ofra en Cisjordania para ofrecer condolencias a la familia de un hombre muerto a tiros en un ataque de los palestinos, hizo una serie de admisiones en un momento de descuido sobre su primer período como Primer Ministro, de 1996 a 1999.
Sentado en un sofá, dice a la familia que engañó al presidente de EE.UU. de entonces, Bill Clinton, para que creyera que estaba ayudando a implementar los acuerdos de Oslo, el proceso de paz patrocinado por EE.UU. entre Israel y los palestinos, realizando pequeñas retiradas de Cisjordania mientras en realidad estaba fortaleciendo la ocupación. Alardea de que al hacerlo destruyó el proceso de Oslo.
Desdeña a EE.UU. al decir que “se le mueve fácilmente en la dirección correcta” y califica los altos niveles de apoyo popular estadounidense a Israel como “absurdos”.
También sugiere que, lejos de ser defensiva, la dura represión militar israelí contra el levantamiento palestino tenía el principal objetivo de aplastar a la Autoridad Palestina dirigida por Yasir Arafat para que fuera más dócil ante los dictados israelíes.
Todas estas afirmaciones tienen paralelos obvios con la situación actual, en la que Netanyahu vuelve a ser el Primer Ministro de Israel que encara a una Casa Blanca que trata de llevarlo a un proceso de paz contrario a sus planes políticos.
Como antes, ha hecho en apariencia concesiones públicas al Gobierno de EE.UU. –sobre todo aceptando en principio la creación de un Estado palestino, aceptando conversaciones indirectas con la dirigencia palestina en Ramala e implementando una congelación temporal de la construcción de asentamientos.
Pero también ha alistado al poderoso lobby favorable a Israel para ejercer presión sobre la Casa Blanca, que parece haber cedido en sus cláusulas más importantes.
La visión desdeñosa de Washington que Netanyahu demuestra en la cinta confirmará las sospechas de muchos observadores –incluidos los dirigentes palestinos– de que sus actuales profesiones de buena fe no se pueden tomar en serio.
Los críticos también han señalado que sus gestos se han logrado sólo después de fuertes presiones del Gobierno de EE.UU.
Aún más importante es que hasta ahora ha evitado una participación significativa en las conversaciones limitadas que está promoviendo la Casa Blanca mientras el ritmo de la construcción de asentamientos en Cisjordania apenas se ha visto afectada por la congelación de 10 meses, que debe terminar en septiembre.
Mientras tanto los funcionarios de planificación han aprobado repetidamente nuevos grandes proyectos de viviendas en Jerusalén Oriental y Cisjordania que han afectado las negociaciones y que harán que el establecimiento de un Estado palestino –viable o no– sea mucho menos probable.
El columnista Gideon Levy en el periódico liberal Haaretz, calificó el vídeo de “indignante”. Dijo que prueba que el señor Netanyahu es un “estafador… quien piensa que tiene a Washington metido en el bolsillo y que puede engañarlo”. Agregó que el Primer Ministro no ha cambiado desde entonces: “Un modo tan torcido de pensar no cambia con el paso de los años”.
En el vídeo, el señor Netanyahu dice que Israel debe infligir “golpes [a los palestinos] que sean tan dolorosos que el precio sea demasiado grande como para soportarlo… Un amplio ataque contra la Autoridad Palestina, para llevarlos al punto de temer que todo se esté derrumbando”.
Cuando se le preguntó si EE.UU. objetaría responde: “A EE.UU. se le puede mover fácilmente. Mover en la dirección correcta… No se interpondrá en nuestro camino… Un ochenta por ciento de los estadounidenses nos apoya. Es absurdo”.
Luego relató cómo encaró al presidente Clinton, a quien se refiere como “extremadamente pro palestino”. “No tuve miedo de maniobrar en ese caso. No tuve miedo de chocar con Clinton”.
Su enfoque ante las demandas de la Casa Banca de retirarse del territorio palestino según los acuerdos de Oslo, dice, se basa en la filosofía de su abuelo: “Más vale ceder un dos por ciento que ceder un cien por cien”.
Por ello firmó el acuerdo de 1997 de retirar al ejército israelí de gran parte de Hebrón, la última ciudad palestina bajo ocupación directa, como una manera de evitar la concesión de más territorio.
“El truco”, dice, “no es estar ahí [en los territorios ocupados] y estar en bancarrota; el truco es estar ahí y pagar un precio mínimo”.
El “truco” que evitó más retiradas, agrega el señor Netanyahu, fue redefinir qué partes de los territorios ocupados contaban como un “sitio militar específico” bajo los acuerdos de Oslo. Quería que la Casa Blanca aprobara por escrito la clasificación del Valle del Jordán, un área grande de Cisjordania, como un sitio militar semejante.
“Ahora bien, no quisieron darme esa carta, de modo que no [les] di el Acuerdo de Hebrón. Detuve la reunión del Gobierno, y dije: ‘No voy a firmar’. Sólo cuando llegó la carta… firmé el Acuerdo de Hebrón. ¿Por qué importa? Porque en ese momento detuve realmente los acuerdos de Oslo”.
La semana pasada, después de reunirse con el señor Obama en Washington, el Primer Ministro israelí dio una entrevista a Fox News en la cual pareció no estar apurado para hacer concesiones: “¿Podemos tener una paz negociada? Sí. ¿Se puede implementar antes de 2012? Creo que va a tardar más”, dijo.
Por lo menos hay que albergar una fuerte sospecha de que el señor Netanyahu está tan firmemente comprometido hoy, como estaba entonces, con la destrucción de cualquier posibilidad de paz con los palestinos.
Jonathan Cook es un escritor y periodista radicado en Nazaret, Israel. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel's Experiments in Human Despair (Zed Books).
Su sitio Internet es www.jkcook.net.
Una versión de este artículo apareció originalmente en The National (www.thenational.ae), publicado en Abu Dhabi.
Fuente: Rebelión
domingo, 6 de junio de 2010
La verdad detrás de la propaganda israelí
Desde luego, me ha enfurecido el hecho de que hombres armados ataquen barcos en aguas internacionales, maten a pasajeros que intentaron resistirse y después esos mismos secuestradores obliguen a las embarcaciones capturadas a ir a sus puertos. Me refiero, por supuesto, a los piratas somalíes que asuelan a barcos occidentales en el océano Índico.
¿Cómo se atreven esos terroristas a tocar nuestras naves desarmadas en altamar? Qué bueno que nuestros buques de guerra permanecen en esa zona: para prevenir actos terroristas.
¡Ups! Al menos los israelíes no han exigido rescate. Sólo quieren que los periodistas les hagan propaganda de guerra. Apenas comenzada la semana, los "comandos" guerreros israelíes atacaron un barco turco con ayuda humanitaria para Gaza y mataron a tiros a nueve de sus pasajeros. Para el fin de semana, quienes protestaban se habían convertido en "activistas armados por la paz", antisemitas violentos, quienes "profesan el pacifismo mientras rezuman odio y machacan a otro ser humano con un tubo de metal". Me gustó esta última parte. El hecho de que la persona que estaba siendo golpeada aparentemente disparaba contra otro ser humano con un rifle no es retomado en esta extraña versión de la realidad.
Las familias turcas de los pasajeros afirman que sus hijos son "mártires", pues así llaman a quienes han muerto por disparos de los israelíes, y esto ha dado pie para que los israelíes "confirmen" que existe una guerra santa (jihad). “Desde ese barco de ayuda humanitaria, un srilanqués me envió un mensaje que decía: ‘tenía yo a bordo a mi sobrina, sobrino y su esposa. Desafortunadamente, Ahmed (el sobrino de 20 años) recibió un disparo en la pierna y ahora recibe tratamiento bajo custodia militar. Te mantendré informado’”. Y así fue. En cuestión de horas, la prensa estaba ya en casa de la familia srilanquesa radicada en Australia, y exigía saber si Ahmed era jihadista o un potencial atacante suicida. La propaganda funciona ¿ven?
No hemos visto una sola fotografía de los que protestaron porque los israelíes se robaron el cargamento de ayuda. Nadie nos ha dicho aún cómo fue que el barco turco, que transportaba a tan despiadados hombres, no fue capturado durante su largo viaje desde Turquía debido a su plan de ayudar a los terroristas, aun cuando la nave mantuvo comunicación con diversos puertos. Sin embargo, el profesor Gil Troy, de la Universidad McGill de Montreal, quien escribe en el rabioso diario Canadian National Post, tuvo la oportunidad de escupir bilis contra "los pacifistas armados" el pasado jueves.
Personalmente, no me sorprendieron los asesinatos a bordo del barco turco. En Líbano tuve oportunidad de ver a esa turba de ejército al que llaman "de elite" actuar sin disciplina alguna y disparar a civiles. Los vi observar la matanza de palestinos en Sabra y Chatila la mañana de un 18 de septiembre (un día después de la carnicería) a manos de sus violentos aliados de la milicia libanesa. Presencié la masacre de Qana, ejecutada por tiradores israelíes en 1996, y escuché a uno de los soldados llamar a los 106 civiles muertos, muchos de ellos niños, "arabushimi", que es un término despectivo contra los árabes que fue publicado tal cual por la prensa israelí.
Entonces, el gobierno del premio Nobel de la Paz, Shimon Peres, afirmó, de manera totalmente falsa, que había terroristas entre los civiles muertos, pero ¿a quién le importó? Después ocurrió la segunda matanza de Qana en 2006, y luego en 2008 y 2009 fueron asesinados mil 300 palestinos, en su mayoría niños, y así sucesivamente...
Bueno, después se difundió el reporte Goldstone, encargado por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que concluyó que las tropas israelíes, (al igual que Hamas) cometió crímenes de guerra en Gaza, pero el documento fue tachado de antisemita, y su autor, el respetado jurista judío Richard Goldstone, de Sudáfrica, fue calumniado y llamado "hombre perverso" por el siempre vociferante Al Dershowitz, de Harvard. El documento, además, fue tildado de "controversial" por la valiente administración de Obama. "Controversial", por cierto, significa básicamente: "Vete a la mierda". Existen dudas al respecto, verán; es un asunto traicionero.
Volvamos a nuestra cronología. Después tuvimos el asesinato por parte del Mossad de un funcionario de Hamas en Dubai, en el que estuvieron involucrados al menos 19 pasaportes falsificados, británicos y de otras nacionalidades. ¿La respuesta que dio nuestro patético ministro del Exterior del anterior gobierno, David Miliband? Lo llamó "incidente", pero no tocó el tema del asesinato de un fulano en Dubai, dénse cuenta. Sólo se trató de la duplicación de pasaportes británicos, un tema sumamente "controversial" y bueno, ahora tuvimos el asesinato de nueve pasajeros en el mar, a manos de los nuevos héroes israelíes.
Lo sorprendente de esto es cuántos periodistas occidentales, incluida la pusilánime cobertura de la BBC sobre los barcos de ayuda a Gaza, están escribiendo como periodistas israelíes, mientras éstos escriben sobre los asesinatos con el valor que los comunicadores occidentales deberían demostrar.
En cuanto al ejército israelí, hablemos del devastador reporte que Amos Harelis escribió para Haaretz, en el que analiza la conformación de las filas militares. En el pasado, muchos de los soldados venían de la tradición de izquierda de los kibutz, de Tel Aviv y sus alrededores o de la planicie costeña de Sharon. En 1990, sólo 2 por ciento de los cadetes eran judíos ortodoxos. Hoy los religiosos conforman 30 por ciento de los soldados. Seis de cada siete tenientes coroneles en la brigada Golani son religiosos. Más de 50 por ciento de los comandantes en los batallones de infantería son "nacional" religiosos.
No hay nada de malo en ser religioso. Aunque Harelis no enfatice este punto, muchos ortodoxos apoyan la colonización de Cisjordania, y por lo tanto, se oponen a un Estado palestino.
Son los colonizadores ortodoxos israelíes quienes más odian a los palestinos e insisten en borrar cualquier oportunidad que exista para la formación del Estado palestino, de la misma forma en que funcionarios de Hamas quisieran borrar del planeta a Israel.
Irónicamente, fueron los superiores del "viejo" ejército israelí quienes alentaron a los "terroristas" de Hamas a construir mezquitas en Gaza para que existiera un contrapeso para el "terrorista" Yasser Arafat cuando estaba en Beirut. Yo fui testigo de una de las reuniones que se celebraron con ese fin.
Pero será la misma historia del pasado y seguirá así hasta que el mundo despierte. "Nunca conocí un ejército tan democrático como el de Israel", afirmó el infortunado filósofo francés Bernard-Henri Levy horas antes de la matanza de Sabra y Chatila.
Sí, el ejército israelí no es el segundón de nadie; es sobresaliente, humanitario y heroico. Nada más no se lo digan a los piratas somalíes.
© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca
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lunes, 31 de mayo de 2010
Por qué?
Ahora precisamente, mientras ellos esperan el estreno de Toy Story 3, Israel ha asesinado inocentes, una flotilla internacional que transportaba ayuda humanitaria, medicamentos, víveres, material de construcción, médicos…, fue atacada impunemente, ventajosa y cobardemente, la mano asesina del sionismo segó la vida de personas solidarias, de gente que sufre ‘también’ con el dolor ajeno, que a riesgo de su propia vida han optado por tender la mano al débil.
Pero la bestia es inmune al sufrimiento ajeno.
Ni siquiera el recuerdo de su holocausto ha impedido cometer otro contra el más débil,
con la misma saña, el mismo odio y la misma idea de supremacía han actuado.
Son ahora, aunque algunos lo nieguen, el lastre del mundo, la ignominia convertida en hombre, en nación, en religión.
Y el dolor me quema, ¿Por qué deben ser así las cosas? ¿Por qué la muerte siempre ronda al bueno mientras el malo la empuña y la justifica cínicamente?
Y esta gente idiotizada y el mundial, y Toy Story 3.
Que chinguen a su madre!
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domingo, 30 de mayo de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
SOLIDARIDAD CON LA FLOTILLA POR LA LIBERTAD DE GAZA

La idea es que a finales de la semana que viene, cuando estemos frente a las costas de Gaza e Israel nos haya cortado el paso, hacer público el manifiesto pidiendo la mediación del gobierno español como presidente de turno de la UE. Cuantas mas firmas y mas conocidas sean mejor, mas repercusión tendrá el manifiesto!
Ciertamente necesitamos vuestro apoyo, sin él todo indica que podríamos llegar a pasarnos hasta tres meses bloqueados en el Mediterráneo unas 600 personas y miles de toneladas de ayuda humanitaria.
Muchas gracias y un fuerte abrazo solidario desde Estambul. Podéis ver el blog http://solidariosengaza.wordpress.com/ donde hemos colgado algunas crónicas, fotos y vídeos de los últimos diez días en Turquía.
Un saludo.
LOS ABAJO FIRMANTES,
Creemos que la situación de embargo que sufre la franja de Gaza es insostenible por mas tiempo. Una situación que ha llevado en los últimos tres años a mas de un millón y medio de personas a vivir en la mas absoluta precariedad y a merced de los deseos variables de Israel.
Como demuestran los informes de diferentes ONG´s que trabajan sobre el terreno, la sanidad, la educación, la agricultura y cualquier tejido productivo ha quedado completamente devastado. Con este embargo, las mujeres y los niños han quedado desprotegidos sufriendo en primer lugar sus terribles consecuencias. Las violaciónes del derecho internacional, que incluyen violaciones de los derechos humanos, constituyen una dimensión fundamental de la crisis de Gaza. El castigo económico es la más dura consecuencia del bloqueo israelí. Las políticas de empobrecimiento sistemático han hecho que Gaza, donde las principales fuentes de ingresos son la agricultura, la pesca y otras pequeñas industrias, ahora produzca menos de lo que producía hace una década.
La población de Gaza es utilizada como un instrumento de guerra, ya que está sometida al hambre y privaciones constantes en clara violación de la ley internacional. De acuerdo con cifras proporcionadas por IHH, la Fundación para los Derechos Humanos, las Libertades y el Socorro Humanitario, y las autoridades palestinas, la ayuda internacional en el suministro de productos alimenticios y medicamentos sigue siendo necesaria para ayudar al pueblo de Gaza y que pueda vivir una vida digna. Esto significa que se debe poner fin y por completo a la ocupación directa o indirecta de la región, y demuestra la importancia de las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo en su apoyo al pueblo de Gaza.
En este sentido queremos manifestar nuestro apoyo sincero y público a la Flotilla por la Libertad de Gaza formada por nueve barcos de diferentes nacionalidades, en los viajan ciudadanos españoles, así como solicitar al gobierno español que garantice la labor humanitaria que vienen a desarrollar en la franja de Gaza los cientos de activistas que acompañan el cargamento de miles de toneladas de ayuda humanitaria que llevan las embarcaciones, haciendo valer el derecho internacional.
martes, 18 de mayo de 2010
'Nakbah' 2010
Ilan Pappe
A medida que pasan los años resulta cada vez más evidente que el mayor desafío al que debemos enfrentarnos es el triste hecho de que la Nakbah no ha terminado.
Y cuando digo "debemos" me refiero a todos aquellos que individualmente o como miembros de algún colectivo hemos aceptado la responsabilidad de mostrar al mundo nuestra solidaridad con el pueblo palestino y nuestra determinación de poner fin a su opresión. De explicar y presentar la catástrofe de 1948 como un proyecto de desposesión de todo un pueblo que no ha terminado todavía y que si no hacemos algo para detenerlo -cosa que aún no hemos logrado- alcanzará, ineludiblemente, sus últimas y siniestras metas.
Recientemente hemos sido testigos de un cambio de actitud en algunos países occidentales, incluyendo a los Estados Unidos. No obstante, ninguna de las élites emergentes parece tener el mínimo interés en enfrentarse a Israel o a sus atroces políticas. Sin embargo, y a diferencia de sus gobernantes, la opinión pública de estos mismos países ha dado muestras de comprender mucho mejor la situación y de estar dispuesta, además, a enfrentarse a ella.
Ahora bien, nada de esto es suficiente cuando los principales medios de comunicación continúan considerando, en el mejor de los casos, la Nakbah como una simple disputa iniciada allá por 1967 entre dos contendientes iguales y, en el peor, como un problema menor que conviene delimitar evitando en todo caso que vaya a más, pero sin ninguna intención de resolverlo.
Hay que reconocer que nuestra tarea no resulta fácil debido, principalmente, al extraordinario éxito que obtuvieron en su día (1948) las maniobras de desposesión llevadas a cabo por el Estado de Israel al ocupar el 80% de la tierra palestina consiguiendo expulsar, de esta forma, a más de la mitad de la población autóctona. Gracias a la magnitud de estas drásticas operaciones, sus responsables pueden hoy permitirse -e implementar- toda clase de políticas genocidas con el único objetivo de dar fin a la limpieza étnica, sustituyendo así a la población palestina eliminada durante los días de la Nakbah.
Es por eso por lo que debemos, y podemos, encontrar la manera más efectiva de hacer entender al mundo la relación existente entre la destrucción en 1948 de 531 pueblos y 11 ciudades y la demolición en 2010 de las casas palestinas de Jerusalén, cuyos propietarios, en buen número, fueron seguramente en su día víctimas también de la limpieza étnica perpetrada por Israel en 1948.
Quizá para convencer a los lectores de lo que en verdad sucedió sería bueno explicar brevemente la destrucción de 64 de esas 531 aldeas y cómo se desarrolló el drama que condujo a la casi completa aniquilación de la Palestina rural.
Estas aldeas se
encontraban en el área situada entre las ciudades costeras de Tel Aviv y Haifa. Una de las brigadas de la Haganá, la Alexandroni, se encargaba de la misión de judaizar esta parte de Palestina. Desde finales de abril hasta finales de julio de 1948, en casi todas las aldeas se repetiría la misma lúgubre escena. Soldados israelíes armados rodeaban la aldea por tres lados y obligaban a huir a la población por el otro. En muchos casos, si las gentes se negaban a abandonar la aldea, los llevaban a la fuerza en camiones hasta Cisjordania. En algunas de estas aldeas había voluntarios árabes que se resistían, así que cuando las tropas tomaban la aldea la destruían inmediatamente con explosivos.
El 14 de mayo, el día en que se declaró el Estado judío, ya habían desaparecido 58 aldeas. Quedaban seis. Tres de ellas, Jaba', Ijzim y Ein Ghazal, serían arrasadas en julio. Dos, Fureidis y Jisr al-Zarqa, a unos 35 kilómetros al sur de Haifa, siguen todavía en pie. Ambas proporcionan mano de obra barata a los viejos asentamientos judíos de Zichron Yaacov y Binyamina, y por eso se salvaron.
Tantura, la más grande de las citadas seis aldeas restantes, quedó en medio de territorio judío, como "una espina en la garganta", en palabras de la historia oficial de la guerra de la brigada Alexandroni. El 23 de mayo le llegaría su turno. Oficiales de la inteligencia judía ofrecieron a dos o tres notables, incluido el mukhtar (el alcalde), ciertas condiciones para que se rindiese. Esas condiciones fueron rechazadas sospechando, al parecer con razón, que una rendición sería sólo el paso previo antes de la expulsión. La noche del 22 de mayo atacaron el lugar por cuatro lados. Buena parte de la población quedó en manos de la fuerza ocupante. Después, los cautivos fueron trasladados a la playa. Allí se separó a los hombres de las mujeres y los niños, a los que se obligó a marchar hasta la cercana Fureidis; algunas familias lograron reunirse 18 meses después. La brigada Alexandroni y otras fuerzas judías asesinaron a 200 hombres entre los 13 y los 30 años.
Sólo la venganza, así como el deseo consciente de matar a varones en edad de combatir, explican los motivos de esta masacre.
En Galilea y el Neguev, así como en la llanura costera, otras brigadas israelíes utilizaron estrategias similares para judaizar el nuevo Estado. El sistema consistía, primero, en aterrorizar a la población, ejecutar a unos cuantos para inducir a otros a abandonar el lugar y pedir entonces a un comité oficial que valorase la tierra y las propiedades de las aldeas o de los barrios desiertos.
De manera que sí, es esencial que encontremos la forma de explicar a las buenas gentes de este mundo que la ideología que respaldó en 1948 la masacre de miles de palestinos inocentes es la misma que justificaría años después (enero de 2009) la matanza de 1.400 palestinos en Gaza.
Y hemos de advertir también que es esta misma ideología la que convierte a todos los palestinos, ellos y ellas y allá donde estén, en objetivos potenciales de las próximas etapas de desposesión que el Estado de Israel tiene intención de llevar a cabo: beduinos de la zona de Naqab amenazados por nuevas expulsiones y por la guetización de sus reservas y enclaves; la población de Gaza que vive bajo la constante amenaza de brutales ataques por parte del ejército israelí, enfrentada al hambre y a una muerte lenta; palestinos residentes en el área del Gran Jerusalén, habitantes de unas zonas condenadas a su desaparición por los planes políticos y urbanísticos de las autoridades encaminados a conseguir una ciudad por completo desarabizada; y, también, los palestinos de Muthalath, Wadi Ara, Jaffa, Ramleh, objetivos directos de una miserable política de judeización que acabará privándoles de sus medios de subsistencia, de sus derechos elementales y de toda calidad de vida, sin olvidar tampoco los palestinos de los campos de refugiados de Líbano y Siria: ninguno de ellos se encuentra a salvo del último empujón sionista a un proyecto que se inició en 1882 y que pretende someter, también por la fuerza, a los países árabes vecinos.
Las presiones contra todos estos grupos se van produciendo en lo que podríamos llamar "un goteo diario". Desde un punto de vista mediático, no resultan llamativas ni son tampoco lo suficientemente dramáticas como para provocar un levantamiento.
Pero ha llegado la hora de darles un nombre, de hablar de ellas, de que todos reun
amos nuestras energías y nos esforcemos en explicar que cada hora que pasa forma parte de un crimen organizado que dio comienzo en 1948 y que no tendrá fin hasta que consigamos que no vuelva a haber un solo refugiado más y que todos los expulsados en 1948 pueden regresar por fin a su país.
Y esta, no lo olvidemos, es una de las condiciones esenciales de un plan de paz verdaderamente justo y duradero.
Ilan Pappe, historiador israelí, preside el Departamento de Historia en la Universidad de Exeter y es codirector del Centro de Estudios Etno-Políticos de Exeter. En 2007 publicó The Ethnic Cleansing of Palestine. Traducción de Pilar Salamanca.
sábado, 15 de mayo de 2010
NAKBA!
Actualmente el pueblo palestino sigue padeciendo el desplazamiento de los territorios que han habitado durante siglos, mediante la colonización ininterrumpida del estado sionista-israelí, que desde mayo de 1948 iniciara la “limpieza étnica” deshaciéndose de la población árabe, siendo ésta la operación más cruel de los últimos tiempos.
A este hecho se le denomina Nakba (catástrofe), e inicia con la implantación del estado sionista, quien mediante la violencia ha ido usurpando las tierras habitadas por los palestinos, apropiándose de las tierras de cultivo, de los recursos acuíferos y sometiendo a estos a una vida de esclavos, convertidos en habitantes de segunda clase solo por haber nacido en ese suelo y árabes.

Cuánto tiempo más tendrás que soportar,
la muerte vestida de silencio,
el vacío a tu alrededor,
la miseria como recurso,
y la indiferencia de aquellos, que conmemoran holocaustos, las tragedias de otros tiempos, mientras hoy voltean la cara a otro lado,
simulando neutralidad,
neutralidad cobarde y cómplice,
que comparte la mesa con el asesino,
estrechando sus manos manchadas de sangre,
negociando con la muerte,
con el odio que su dios les ha inculcado.
Cuando llegará ese día en que del mar sea tu alimento
y tus manos floreciendo reconstruyan tu pasado y tu futuro sea diferente, tuyo.
Cuantas más generaciones de reclusos en su suelo,
para ver surgir de nuevo en la mirada de los niños
la esperanza de ser libres,
la mirada que proyecte el horizonte de otra vida,
de otros sueños, de otros anhelos, sin temer vivir mañana el terror de hoy y de siempre.
Eduardo Lemus
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sábado, 10 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
Palestinos presos en las cárceles de Israel inician huelga de hambre
¡Yo, no!
"En solidaridad con los presos y el pueblo Palestino"
martes, 16 de marzo de 2010
Es más que lamentable que mientras que todo un pueblo está siendo expoliado, humillado, matado de hambre y atormentado, las naciones del mundo se limitan a mirar pasivamente como si este genocidio a cámara lenta estuviera ocurriendo en un planeta diferente o en otra galaxia. Soy verdaderamente incapaz de encontrar la palabra adecuada para describir el descomunal crimen de apatía respecto a Gaza. Ahora comprendo por qué muchas personas permanecieron calladas cuando los nazis hacían lo que hicieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.
Periodista
miércoles, 10 de marzo de 2010
El recuerdo del Holocausto es un regalo para la propaganda israelí
Haaretz

Los peces gordos de Israel atacaron al amanecer en un amplio frente. El presidente en Alemania, el Primer Ministro con un séquito gigante en Polonia, el ministro de Exteriores en Hungría, su viceministro en Eslovaquia, el ministro de Cultura en Francia, el ministro de Información en las Naciones Unidas e incluso Ayoob Kara, diputado del Likud en la Knesset y miembro de la comunidad drusa, en Italia. Todos ellos estuvieron por ahí fuera para hacer floridos discursos sobre el Holocausto.
El miércoles fue el Día Internacional en Recuerdo del Holocausto, y un dispositivo israelí de relaciones públicas se desplegó como no se ha visto en años. El cronometraje del inusual esfuerzo –nunca hubo tantos ministros desplegados por el globo– no es casual: Cuando el mundo dice Goldstone, nosotros decimos Holocausto, como si tratáramos de desdibujar la impronta. Cuando el mundo dice ocupación, nosotros decimos Irán, como si quisiéramos que se olvidaran.
No va a ayudar mucho. El Día Internacional en Recuerdo del Holocausto ha pasado, los discursos pronto se olvidarán y la deprimente realidad de cada día permanecerá. Israel no va emerger pareciendo bueno, ni siquiera tras la campaña de relaciones públicas.
En la víspera de su partida, el Primer Ministro, Benjamín Netanyahu habló en el Yad Vashem. "Hay mal en el mundo," dijo. "El mal se debe arrancar de raíz al principio". Alguna gente está "tratando de negar la verdad." Excelsas palabras, dichas por la misma persona que sólo un día antes, no necesariamente en el mismo tono, pronuncio palabras muy diferentes, palabras de verdadero mal, mal que debería erradicarse desde el principio, mal que Israel está tratando de ocultar.
Netanyahu habló de una nueva “política de migración”, que es mala hasta los tuétanos. Malévolamente, pone juntos trabajadores inmigrantes y refugiados miserables –señalando que todos ellos ponen en peligro a Israel, bajan nuestros salarios, dañan nuestra seguridad, nos van a convertir en un país tercermundista y traen drogas. Apoya fervorosamente a nuestro racista ministro del Interior, Eli Yishai, quien ha hablado de los migrantes como propagadores de enfermedades como la hepatitis, la tuberculosis, el sida y Dios sabe qué más.
Ningún discurso del Holocausto borrará esas palabras de incitación y denigración contra los migrantes. Ningún discurso de recuerdo eliminará de raíz la xenofobia que ha fomentado su jefe en Israel, no sólo en la extrema derecha, sino en Europa y en todo el gobierno.
Tenemos un Primer Ministro que habla del mal pero que está construyendo una verja para impedir que los refugiados de guerra llamen a las puertas de Israel. Un Primer Ministro que habla del mal pero que comparte el crimen del bloqueo de Gaza, ahora en su cuarto año, dejando a 1,5 millones de personas en ignominiosas condiciones. Un Primer Ministro en cuyo país los colonos perpetran pogromos contra palestinos inocentes bajo el lema "etiqueta de precio," que también tiene horrorosas connotaciones históricas, pero contra los que el Estado no hace virtualmente nada.
Éste es el Primer Ministro de un Estado que arresta a cientos de manifestantes de izquierda que protestan contra las injusticias de la ocupación y de la Guerra en Gaza, mientras otorga perdones masivos a los derechistas que se manifestaron contra la desconexión. En su discurso de ayer, la equiparación de Netanyahu de la Alemania nazi con el fundamentalista Irán no fue más que propaganda barata. Hablar de "degradar el Holocausto." Irán no es Alemania, Ahmedinejad no es Hitler y equipararlos no es menos falaz que igualar a los soldados israelíes con los nazis.
El Holocausto no se debe olvidar y no hay necesidad de compararlo con nada. Israel debe participar en los esfuerzos por mantener su recuerdo vivo, pero al hacerlo debe mostrarse con las manos limpias, limpias del mal de sus propios hechos. Y ello no debe levantar sospechas de que está usando cinícamente la memoria del Holocausto para obliterar y desdibujar otras cosas. Lamentablemente, no es el caso.
Qué hermoso habría sido si en este Día Internacional de recuerdo, Israel se hubiera tomado el tiempo de examinarse a sí mismo, mirar hacia dentro y preguntarse, por ejemplo, cómo es que el antisemitismo ha asomado la cabeza en el mundo precisamente el año pasado, el año después de que nosotros arrojáramos bombas de fósforo blanco sobre Gaza. Qué hermoso
habría sido si en este Día Internacional en recuerdo del Holocausto, Netanyahu hubiera declarado una nueva política para integrar a los refugiados en vez de la expulsión, o que hubiera levantado el bloqueo de Gaza.Un millar de discursos contra el antisemitismo no van a extinguir las llamas encendidas por la Operación Plomo Fundido que amenazan no sólo a Israel sino a todo el mundo judío. Mientras Gaza esté bajo bloqueo e Israel se hunda en su xenofobia institucionalizada, los discursos del Holocausto permanecerán vacíos. Mientras el mal esté incontrolado aquí, en casa, tampoco el mundo va a ser capaz de aceptar nuestros sermones a otros, incluso si se los merecen.
* Gideon Levy, es periodista, hijo de supervivientes del holocausto nazi, nació en Tel Aviv en 1953. (E.L.)
Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1145670.html
lunes, 8 de marzo de 2010
Palestina
De igual manera abundan quienes como única bandera cuentan con el argumento del derecho a un estado del pueblo judío justificado principalmente por el holocausto perpetrado por el Tercer Reich, en el que si bien es cierto los judíos fueron salvajemente perseguidos, torturados, asesinados (junto a gitanos, comunistas, anarquistas, etc.) convirtiéndose este hecho en uno de los principales símbolos del racismo y la xenofobia, no es por otro lado, una justificación para un comportamiento similar de su parte hacia el pueblo palestino, quienes en modo alguno fueron causantes de ninguna de las persecuciones de que han sido objeto y cuyo único pecado consiste en ocupar (desde hace siglos) un territorio que por derecho divino consideran suyo los sionistas.
Uno de los argumentos con mayor fundamento es el de la seguridad del estado de Israel el cual –según dicen- se encuentra bajo la constante amenaza del terrorismo palestino que en su extremismo religioso llega incluso al suicidio, a la autoinmolación mediante explosivos adheridos al cuerpo y hacen el recuento de las víctimas israelíes, del miedo de salir a la calle de la zozobra constante pensando que un enemigo terrible les acecha constantemente.
Pues bien.
La preocupación por la situación del pueblo palestino, es la misma que pudo haber sentido cualquier persona consiente y sensible durante el periodo de la persecución de judíos a manos de los nazis, la certidumbre de que a plena luz se está cometiendo una de las peores injusticias de la historia.
Cuando la gente de quien hablo hace alusión al último de los argumentos (el de la seguridad israelí y el terrorismo palestino), por lo general, no veo que tome en cuenta, en absoluto, el número de muertos palestinos muchos de ellos niños, los cuales superan enormemente al número de muertos israelíes.
Tampoco, es común que tomen en cuenta, que se está hablando de una de las principales potencias bélicas a nivel mundial enfrentada a un pueblo que no cuenta siquiera con ejército regular y con muchísimo menos recursos, sometido a bloqueo y además dividido en dos secciones Cisjordania y la franja de Gaza las cuales año con año son disminuidas por el ejército invasor, que bajo el argumento de la seguridad nacional se interna cada vez más en territorio palestino en lugar de permanecer dentro de sus fronteras y casualmente ocupando los territorios con mayores recursos freáticos.
Y mucho menos veo que les interese hablar de la cantidad de resoluciones emitidas por la ONU incumplidas por Israel, de las cuales incluso en una se le califica de racista. Ni los acuerdos firmados esto a pesar de ser además ventajosos para el invasor.
Y tampoco se podría esperar que se den cuenta de que la forma desesperada de responder por parte de los palestinos, no es más que el uso de uno de sus derechos, el derecho a la resistencia, derecho que tiene todo pueblo ocupado por un invasor extranjero, y lo que se debe considerar en todo caso es el nivel de dolor e impotencia del pueblo Palestino para llegar al extremo del autosacrificio.
Terrorismo en todo caso es la violencia Israelí ejercida con impunidad y sin oposición de las potencias mundiales quienes asisten a uno de los peores genocidios de la historia con indiferencia o con posiciones hipócritas en las que se exige más al oprimido que al opresor.
El argumento de que la violencia es mala venga de donde venga no hace más que dar la ventaja al que de por sí la tiene -al ocupante en este caso-, ya que el argumento se esgrime cuando el ejército invasor tiene posesión de la mayor parte del territorio, conquistado ilegalmente y con el exterminio de la población nativa. Y si se detiene uno a ver un poco los argumentos del sionismo, esto es porque Dios se los ha dado, vaya estupidez más grande!
La forma en que esta gente desparrama datos parciales solo sirve para disfrazar en algunos casos, su verdadero interés, que dudo mucho sea solidario para con los oprimidos, como dice Agustín Velloso los sionistas disfrazados, que pretenden comprender la situación están en todos los medios, y argumentos como estos con tal grado de parcialidad en todo tiempo es lo que ha fortalecido a los poderes mas despóticos como el nazi o el soviético en su momento.
domingo, 7 de marzo de 2010
Cuando seas palestino

martes, 27 de octubre de 2009
Israel priva de agua a los palestinos de Cisjordania, denuncia AI en un informe
viernes, 18 de septiembre de 2009
Sabra y Chatila: a 27 años del genocidio.
El 16 de septiembre, se conmemoran 27 años de la masacre de palestinos perpetrada por el ejército israelí por conducto de la falange libanesa, en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano, situados al oeste de Beirut, dónde cerca de 6.000 refugiados palestinos desarmados fueron masacrados.
En junio de 1982 Ariel Sharon invadió el Líbano con 80.000 hombres, 1.200 tanques, 1.400 vehículos y 600 aviones como parte de una operación denominada "Paz de Galilea".








